lunes, 8 de septiembre de 2008

Los Italianos las prefieren con poca ropa




Cuando de sátiras políticas se trata, a los italianos les gustan subidas de tono, con mujeres voluptuosas en minifaldas y prendas escotadas bailando mientras las cámaras se acercan a sus pechos y piernas largas. Por ello, las audiciones para dos coristas -llamadas 'veline' en italiano- para el principal programa satírico del país son un evento televisivo con mérito propio que dura todo el verano, transmitido a diario como entretenimiento familiar en las horas de máxima audiencia y con las más altas mediciones.

En Italia se postularon más de 5.000 mujeres para los dos lugares disponibles -para una rubia y una morena- en escandalosas audiciones realizadas en repletas plazas de todo el país, ante multitudes de sonrientes padres y espectadores.


En Italia se postularon más de 5.000 mujeres para los dos lugares disponibles -para una rubia y una morena- en escandalosas audiciones realizadas en repletas plazas de todo el país, ante multitudes de sonrientes padres y espectadores. El premio: un contrato para pasar el próximo año bailando ligeras de ropa y subiéndose a los escritorios de los presentadores de la sátira de noticias 'Striscia la Notizia', de la emisora Canale 5 propiedad del imperio Mediaset del primer ministro Silvio Berlusconi.

Dejando de lado la representación que hace de las mujeres, el formato, para los críticos, es más preocupante por lo que dice sobre la televisión italiana. Los productores del programa 'Striscia La Notizia' afirman que están satirizando al periodismo de televisión e, incluso, algunos defienden a las coristas anteponiéndolas a los programas violentos. Sus seductores números están acompañados de investigaciones de corrupción y parodias a políticos tanto de izquierda como de derecha y celebridades. Uno de los más importantes programas del horario de máxima audiencia, le debe gran parte de su éxito a sus descaradas 'veline', cuyo nombre proviene de las hojas de papel repartidas por los censores de noticias de la era fascista. De vuelta en el aire después de un paréntesis de cuatro años, el programa de 'Veline', que busca dos nuevas bailarinas, cosechó unos grandes registros de audiencia este verano con un 'share' del 21%, según una encuesta para el semanario televisivo 'Sorrisi e Canzoni'. En las audiciones de este año, los "desafíos" de las participantes incluían ser sometidas a un interrogatorio mientras saltaban en un trampolín, cantar mientras eran empapadas con agua, o el favorito del público: beber a lengüetazos leche tirada desde lejos con una mamadera.

Sin mucha alternativa
Para algunos, el programa es uno de los mejores ejemplos de la obsesión italiana, que viene de lejos, por las coristas y la permanencia de un concepto televisivo que ha sobrevivido a los 'reality shows' y otros formatos. Mientras que las 'veline' en 'Striscia la Notizia' son las más populares, las coristas en atuendos atrevidos pueden verse en todos los programas desde los 'shows' de variedades a la versión italiana de '¿Quién quiere ser millonario?', sin tener ninguna conexión obvia con el contenido. "Con la excepción de la hora del informativo por la noche, contar con coristas que seduzcan al público se ha convertido en un elemento indispensable del entretenimiento", afirma Michele Sorice, profesor de historia de radio y televisión de la universidad La Sapienza de Roma.